Carta de los fundadores
¿Por qué existe PersonByte?
El conocimiento no está en los documentos
Los documentos registran y conservan información final: en general, lo que se decidió. Casi nunca explican por qué se tomó una decisión ni cómo se llegó a ella.
El porqué vive en las personas: qué señales observaron, con quiénes conversaron, qué alternativas descartaron y en qué casos habrían decidido lo contrario. Ese conocimiento se construye durante años y puede perderse con una carta de renuncia.
Lo que hace única a una organización es la forma en que sus personas deciden. Sus manuales y documentos suelen parecerse a los de cualquier otra.
La IA promedia
La inteligencia artificial es muy buena para producir respuestas plausibles a partir de patrones existentes. Esas respuestas tienden a converger en lo más común y, hoy, cualquiera puede acceder a ellas.
El criterio experto consiste precisamente en saber cuándo el caso que tenemos delante no es común o requiere un enfoque diferente. Una organización que delegue todas sus decisiones en un sistema que promedia terminará decidiendo como el promedio y estará destinada a desaparecer.
El riesgo contrario es igual de real. Una organización que no use inteligencia artificial y no tenga registro de lo que sabe también va a desaparecer: será más lenta que las demás y estará siempre a una renuncia de perder lo que la hace distinta.
Nos preocupan los dos futuros, y creemos que ninguno es inevitable. La pregunta no es si usar inteligencia artificial, sino qué le toca a ella y qué les toca a las personas.
Lo que todavía no sabemos
¿Qué nos hace irreemplazables como seres humanos en el trabajo? ¿Cuántas de nuestras decisiones puede tomar una máquina hoy y cuántas podrá tomar en el futuro? No tenemos esas respuestas y desconfiamos de quienes dicen tenerlas.
Tampoco creemos que una persona tenga siempre la razón. A veces, decidir de manera distinta es una muestra de criterio; otras, es solo la inconsistencia entre un día bueno y uno malo.
Lo que sí creemos es que esa diferencia puede registrarse y observarse caso por caso, en lugar de discutirla en abstracto.
Nuestra apuesta
La máquina aplica el conocimiento registrado. La persona lo cuestiona y lo cambia.
Lo que una persona ya resolvió cien veces puede quedar disponible para todo el equipo, a cualquier hora y en cualquier lugar. Eso la libera para enfrentar el caso ciento uno: el que no aparece en ningún manual, en ningún documento.
Cuando la cultura dice A, una persona puede ver algo que no está contemplado en ninguna regla y decidir B. Si puede explicar por qué, esa decisión puede convertirse en el estándar de mañana.
Cómo trabajamos
- Preguntamos, no solo leemos. Partimos de los documentos y continuamos con entrevistas sobre decisiones reales, porque el conocimiento rara vez está escrito.
- Cada pieza de conocimiento tiene una autoría clara. La persona que lo construyó lo revisa y lo aprueba. Ningún conocimiento nuevo se registra sin su revisión y aprobación.
- Cuando el asistente no sabe, lo dice. Si no cuenta con conocimiento suficiente, deriva la consulta a una persona.
- Registramos cada B. Cuando alguien toma una decisión distinta de la registrada, documentamos el caso y su porqué. Con el tiempo, esto muestra cuánto del trabajo responde a reglas y cuánto sigue dependiendo del conocimiento vivo.
Por qué nos llamamos PersonByte
El físico César Hidalgo llama personbyte a la cantidad máxima de conocimiento y saber hacer que una sola persona puede acumular. Todo lo que requiere más que eso, que es casi todo lo que vale la pena hacer, debe repartirse entre muchas personas. Por eso lo que una organización puede lograr depende de cuán bien circula el conocimiento entre ellas.
Creemos que ese límite puede moverse. No se trata de que una persona sepa más, sino de que lo que ya sabe deje de depender de su tiempo y de su presencia. Cuando ese conocimiento queda registrado y disponible para el equipo, la persona recupera espacio para aprender lo que todavía nadie sabe. De esa idea viene nuestro nombre.
Para qué existimos
No queremos demostrar que las máquinas pueden decidir por las personas. Queremos demostrar hasta dónde pueden llegar las personas cuando lo repetible deja de consumirlas.
Existimos para que el conocimiento de quienes saben no se pierda y para hacer visible dónde su participación sigue siendo necesaria.
Roberto
Fundador de PersonByte